Todo inicia con el mito de la creación azteca, los aztecas creían en un ciclo de soles, cada ciclo terminaba en destrucción y los humanos tenían que ser creados de nuevo.
| Quinto sol |
Al finalizar el cuarto ciclo solar una gran inundación ahogo a la personas de la tierra, por lo que era necesario crear de nuevo a los humanos.
Por ello Quetzalcóatl (dios del viento), viajó hasta el Mictlán (que así es como llamaban los aztecas al inframundo), con la finalidad de recuperar los huesos humanos de ciclos anteriores , y para ello Quetzalcóatl necesitaba el permiso de Mictlantecuhtli (dios de la muerte) de lo contrario el no podría salir del Mictlán.
Luego de hablar mucho el señor del Mictlán accede a que Quetzalcóatl, se lleve los huesos, pero solo si podía viaja alrededor del inframundo 4 veces mientras sonaba una concha de caracol como una trompeta, y para hacerlo aún más difícil Mictlantecuhtli le dio una concha sin agujeros, lo que dificultaba que pudiera emitir algún sonido.
Quetzalcóatl, soluciona este problema llamando a los gusanos para que estos hagan agujeros en la concha de caracol, luego convoca a la abejas para que entren en el caparazón y lo hagan sonar como trompeta.
Al cumplir con su cometido Mictlantecuhtli le entrego los huesos a Quetzalcóatl, sin embargo a ultimo momento cambio de opinión y trato de quitarle los huesos que le había entregado y en esa lucha por obtener los huesos, estos se cayeron a una fosa en donde muchos se quebraron, por lo que cuando Quetzalcóatl lo logro recuperar todos eran de diferente tamaño.
Y esta es la razón por la cual según los aztecas todos somos de diferentes tamaños.
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